EL PAIS DEL WESO
Reseñado por Nancy Trejo Cuachoa
EL PAIS DEL WESO
Reseñado por Nancy Trejo Cuachoa
Sentados bajo un árbol discutían su suerte no se cuantas veces habían propiciado la misma discusión. Tras la moral común puntos de vista tan contrarios discutían, y el agente del arrepentimiento, y el sobreentendimiento del humano, la eternidad como irrelevante y la vida determinada de igual manera irrelevante.
Itzel Viridiana Martínez Blancarte
Caminando y hablando Zaratustra se encontró con Federico Nietzsche y le preguntó hablando así Zaratustra:
- ¿La mente Nietzsche es el alter-ego y él la produce pero el superhombre es la luz que opaca las estrellas como un sol?
Federico Nietzsche responde:
- Yo te creé y tú al superhombre, pero esta historia la creó la imaginación…
En esto Nietzsche despertó y murió.
Morales Sánchez Jean Paul
La parte en cursivas es el final cambiado, pueden consultar la versión original en Leyendas de cuentos y fantasmas
Uno de los lugares que más fama tienen de estar habitados por fantasmas es el gran hotel de la ciudad de México, que esta en el zócalo, frente al palacio Nacional. Es un hotel grande, elegante, con muchas habitaciones y corredores largos y misterioso, que ocupa un edificio muy viejo y majestuoso.
Se dice que en algunos de las habitaciones de este elegante hotel hay un espejo que tiene el poder de reflejar a los fantasmas. Es un espejo grande, de cristal antiguo y algo opaco, como si el velo del tiempo se hubiese materializado en el. Y dicen que cuando uno se acerca no ve solo su rostro, si no también otros rostros: mascaras gesticulantes tristes o coléricas, agobiadas, temerosas…. Son los fantasmas que rondan el hotel
En aquel magnifico y gran espejo, se hacía notar la presencia del demonio Jeambleth, la esquizofrénica Viridiana, el drogadicto Fernando, Carla la psicópata y Paul el físico culturista, por mencionar algunos espectros. Al rondar el lugar te llega una espectacular descarga de adrenalina: en tu corazón sientes que eres una de las visiones, y tienes una extenuante mente desesperada visión desesperada de tus allegados difuntos, que sin ninguna censura te cuentan que se encuentran muertos, pierdes la conciencia real de lo real, esperas que te asesinen pero no lo hacen, te desesperas pero no puedes moverte ¡por lo único que ruegas es no rogar perecer seria lo mejor estás en esa casa y aun no te das cuenta que estas dentro del mundo maldito del espejo!
Jean Paul Morales Sanchez, Colegio de Bachilleres 6
La parte del cuento que fue modificada aparece en cursivas. Pueden ver la versión original en Leyendas de cuentos y fantasmas.
A Liza no le daba ninguna pena la idea de quitarse la ropa.
Lo que sí le daba, desde que aceptó posar para Fernando, era mucha excitación, tanta que llegó a preguntarse si no se vería su humedad en las fotos. La tenía encantada la perspectiva de posar para él, sentirse bella, pesar que su cara y su cuerpo podían ser objeto de una valoración artística, como una obra de arquitectónica o una partitura musical. Era una muchacha educada, culta, no una encueratriz de cabaret. Si aceptó la proposición del fotógrafo no fue por necesidad de supervivencia; fue en primer lugar por vanidad y, en segundo, por espíritu de transgresión.
Como sus padres murieron en un accidente cuando ella era pequeña, Liza había crecido bajo el cuidado de sus abuelos, en una casa de la colonia San Rafael que tenía habitaciones altas y espaciosas, un sótano con ventanas a la calle a través de la cuales sólo se veían pies, un jardín interior lleno de plantas como una selva, y altos y umbrosos corredores con columnas grises. Todo estaba siempre en penumbra, como si la luz directa del día hubiese sido proscrita.
Los abuelos de Liza eran personas poco excéntricas tal vez, pero de buen corazón.
A pesar de la opresión de sus abuelos, Liza llevaba una vida oculta, una vida llena de atareados e inimaginables caminos, ya que no solo acudía a las clandestinas sesiones de fotos con Fernando sino que empezaba a realizar contratos con la misma empresa para la que él trabajaba y por los motivos antes mencionados que parecían enriquecerse y reforzarse con cada nueva sesión de fotos se adentraba más en ese nuevo mundo lleno de aventuras y premisas que parecían nunca tener una conclusión productiva.
Tiempo después ningún mortal común que observase a Liza podría imaginarla en los brazos de aquel experimentado hombre, y aunque nadie los imaginaba no nos corresponde a nosotros observadores anónimos de dicha historia decidir la vida de nuestros personajes sino del autor de la historia, que a su vez son Fernando y Liza así que observemos que a pesar de todo sí podemos mirar a Liza en aquellos brazos, copiosa de éxtasis se perdía, se fundía y se acoplaba tras placeres.
Pero como he dicho no depende de nosotros escoger que Fernando ame a Liza si no que fue menester de la misma historia que Liza se diera cuenta del falso amor de Fernando y estando en el rol oculto, tomó el último aliento de él entre sus manos que finalmente terminaron siendo sofocantes en vez de pasionales.
Itzel Viridiana Martínez Blancarte
La oscuridad llegó en el amanecer de mi vida, y sólo se irá en el amanecer de mi muerte
Ana Gabriela
Colegio de Bachilleres 6
ESBOZO DE LUJURIA
Qué bien se sienten los misterios de la vida
Aquellos que hacen el día a día no tan cotidiano
Que transforman el pasado y futuro en nuestro presente.
Qué bien se sienten los placeres de la vida
Los placeres que tu persona ha de rendirle a la mía
Para alcanzar aquella plenitud carnal
Y someternos a la más eterna y perfecta lujuria.
Qué bien se sienten tus labios en mi mejilla
Ausentes tus brazos de látigo
Que cercana tu mirada de brasero
Tu sonrisa tentadora e insinuante.
Un esbozo de lujuria sometido
Te escondes tras lo mismo que ocultas
Ocultas lo mismo que sometes
Y te abrazas en ansias carnales.
Declamas versos que describen
Describes versos que cohíben
Hasta el más sensato y directo de mis gestos.
Nuestro arte del delirio
Y en delirio convertimos al amor
Y el amor en delirios nos traiciona
Veo tus mejillas embriagadas de rubor
De relámpago tus sueños conmigo.
Evitemos la razón
Adentrémonos en nuestro arte de pasión
En la lujuria perfecta
Seremos amantes de la ficción
Amantes en constante inspiración.
De tus caderas afiladas a tu cuello
Respiro el éxtasis de tu olor
Y el bendito olfato que aletarga mis sentidos
Enloqueces y enloquezco nos tenemos
Nos deseamos, seamos amantes
Amantes del delirio.
Divaguemos las razones para amar
Dame razones para mentir
Para extrañar, pensar, sonreír,
Escribir, despertar. –Despertar-
Qué mejor que envuelta en la cobija de tu vientre
En el calor de ternura, lujuria, ternura
Nuestro equilibrio perfecto.
Diamante de entresueño
La hermosa parábola de la vida
He de tenerte, mi amante prohibido
Bandido de humo
Espérame y no arribo.
Unidos del imperio de la lujuria, deseo, pasión y amor
Adormilados en el entrecejo de la desesperación
Nos tenemos nos repelemos
Evadimos miradas, retornamos gestos
Y entre tú y yo el arte del delirio
Un esbozo de tortura.
Itzel Viridiana Martínez Blancarte,
Colegio de Bachilleres 6
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